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2004-03-11

Compasión
La muerte, que es lo más natural del mundo, se convierte en horror cuando llega como resultado de actos de violencia indiscriminada. Supongo que todos los que hoy han sido rozados por la matanza de Madrid, heridos, amigos y familiares de las víctimas, sufren la misma saturación de los sentidos, la misma desolación sin límite que caracteriza la experiencia del horror. Los demás, los que disponemos de margen para razonar la indignación y la tristeza, nos enfrentamos al desafío de dar medida a estos sentimientos.

Superado el asombro y la rabia, me pregunto cómo puede alguien soportar la carga de tanto dolor causado, qué déficit de humanidad permite dejar abandonada una bomba en un lugar lleno de inocentes, o dejarla caer desde un avión, o dar las órdenes para que alguien la deje caer desde un avión. Y siento, sobre todo, compasión por esta especie incapaz de abandonar la violencia, convencida de tener siempre la razón.

posted by vendell 01:00

10 Comments


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Comentarios

1
De: Marilyn Fecha: 2004-03-11 16:27

Estoy de acuerdo.



2
De: Ralfa Fecha: 2004-03-11 16:33

Sin palabras..



3
De: Crystal Fecha: 2004-03-11 17:20

En estos momentos el dolor absolutamente ciego clama venganza: no merecen vivir! y el nudo de mi estómago no me deja decir nada más...



4
De: Enrique Fecha: 2004-03-11 17:42

Creo que todas las personas de bien, y las que políticamente pretende representarnos, debemos apretar los dientes, cerrar filas y negar hasta el pan y la sal, no sólo a los asesinos, sino a los que se codean o se guiñan ellos, a los que quieren o hacen trueques con ellos, a los que les dan respiro por miedo, a los tibios, a los despistados...
Entre todos tenemos que acabar con este cáncer, que corroe nuestra sociedad y consume buena parte de nuestros recursos.



5
De: Anónimo Fecha: 2004-03-11 18:11

Somos culpables.

De que todavía existan seres humanos que piensan que el asesinato es un fin para conseguir nada.



De que nuestra sociedad no sea capaz de extirpar de la mente enferma y el corazón de piedra de los monstruos la sinrazón que los conduce a despreciar la vida de sus congéneres.



De que sólo seamos capaces de anteponer este drama bárbaro cuando se producen los sanguinarios resultados y que luego la supuesta normalidad nos narcotice con sus banales prioridades.



De que todavía existan fabricantes de armas, vendedores de muerte humana, que no se sientan salpicados por el uso que se hace de ellas.



De ser absurdamente tibios o de pensar que la ley del Talión es suficiente. De politizar la barbarie y de que los bárbaros influyan en el debate político. De la indiferencia, también.



De los medios de comunicación, de los azuzadores, de la supuesta avidez de desastres de los lectores, de los titulares impactantes, del todo vale por la audiencia, de la desesperada búsqueda de la influencia, de la radicalización de la opinión pública, de la ignorancia





Somos culpables de construir una democracia imperfecta y no luchar cada día por mejorarla. Los asesinos inhumanos no pueden sentir nada. Debemos sentir dolor y vergüenza por nosotros. Hoy han muerto nuestros hermanos y no hemos sabido protegerles. La vida, implacable, sigue sin ellos y sin tantos otros. Su ausencia es para siempre. ¿Qué será de nosotros sin ellos?



Y si no aprendemos, juntos, a ponerle remedio, seremos culpables de lo que haremos a partir de mañana mismo.

Xavier Arnella.



6
De: lgs Fecha: 2004-03-11 19:58

Gracias, Vendell, por escribir eso y así.

No sé qué está pasando exactamente. Y si a esta distancia estoy perplejo, no creo que pueda imaginar cómo se siente cada persona del entorno más o menos inmediato.

Espero que haya tiempo y calma para preparar el contragolpe: limitar la libertad de movimientos a los que actúan en contra de merecer esa libertad, y construir algo mucho mejor en lo que no tenga cabida ese odio financiado repugnante.



7
De: lgs Fecha: 2004-03-11 20:01

Escribí a un amigo y me ha respondido: "un amigo que vive en Santa Eugenia se libró porque se le pegaron las sábanas ... y perdió el tren".

Maldita soberbia, sí: empeñados en tener razón.



8
De: Martin Pawley Fecha: 2004-03-11 21:44

Gracias por sus palabras, Vendell.



9
De: Descalza Fecha: 2004-03-12 09:31

Pasado el trance, debemos mantener la mente clara pero el corazón caliente para obrar en consecuencia y más que nunca no resignarse a nada. Supongo vendell, que los que hacen esto en el fondo no creen en nada.



10
De: lgs Fecha: 2004-03-12 11:54

La verdadera cuestión, Descalza, es en qué creemos "nosotros": esa mayoría que cuando ve un arma se aleja, no sea que se vaya a disparar, que las armas las carga el diablo.

Decir "lo que yo creo" y conectarnos unos con otros.

Como los ciegos y el elefante.

Pero no sólo para entender en común, sino para hacer en común.

Tengo la sensación de que nos la estamos jugando.



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