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2005-10-05

El estatuto y la basura
Paso un rato leyendo por encima la propuesta de Estatut. Alucino con el preámbulo:

La nación catalana ha venido construyéndose en el curso del tiempo con las aportaciones de energías de muchas generaciones, de muchas tradiciones y culturas, que han encontrado en ella una tierra de acogida. Cataluña ha definido una lengua y una cultura, ha modelado un paisaje, ha acogido también otras lenguas y otras manifestaciones culturales, se ha abierto siempre al intercambio generoso, ha construido un sistema de derechos y libertades, se ha dotado de leyes propias y ha desarrollado un marco de convivencia solidario que aspira a la justicia social.

Ya ven, Cataluña es también una unidad de destino en lo universal cuyo hito fundacional se pierde en el origen de la memoria. La historia de Cataluña, como la España de Franco, se ha convertido en un relato teleológico donde cada acontecimiento y cada voluntad confluyen hacia el objetivo final de la formalización jurídica de la nación catalana. La esencia de este pueblo- su vocación de unicidad y su fe en la justicia- se ha mantenido pura a lo largo del tiempo.

Ya tenemos la Biblia. ¿Quién hace de Dios?


posted by vendell 23:23

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Comentarios

1
De: Vendell Fecha: 2005-10-05 23:39

Sin ánimo de establecer comparaciones, fíjense en el preámbulo de la Constitución, o mejor aún, en el artículo primero del título preliminar:

España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.



2
De: Martin Pawley Fecha: 2005-10-06 00:11

Eso, mejor no establezcamos comparaciones.



3
De: Artedi Fecha: 2005-10-06 09:12

Que quieren que les diga. A estas alturas ya nadie está seguro si toda esta movida es para descojonarse o para echarse a temblar. O simplemente, pasar de todo, por que, como siempre, al final no pasa nada... ¿o alguien se acuerda de toda la movida de Ibarretxe en abril? Pero, ¿y si algún día, de tanto remover, sí pasa algo?



4
De: Vendell Fecha: 2005-10-06 10:23

No, no, si a mi no me importa que España se divida, se desintegre o se desmultiplique... lo que me horrorizan son los argumentos. Me da un poco de tristreza ver que sólo "el procedimiento establecido" puede poner un poco de racionalidad en el asunto.



5
De: Vendell Fecha: 2005-10-06 10:30

Pawley, si compara Vd los prolegómenos de ambos textos verá que en uno la nación "es", y en otro "se constituye".



6
De: webensis Fecha: 2005-10-06 11:06

Acojonante. La nación catalana es un ente previo a la cultura, la lengua e incluso ¡al paisaje!



7
De: Holden Fecha: 2005-10-06 12:04

Alucino con usted, don Vendell.

(y le recomiendo vivamente el comentario diario del articulado del Estatut –minucioso, inteligente, irónico–
que desde hace poco está haciendo un catalán desde Barcelona: http://www.arcadi.espasa.com)

Desalentador



8
De: J. C. G. Fecha: 2005-10-06 14:51

El Estatut-Constitució que se ha dado en llamar “Proyecto de Reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña”, con sus 218 artículos, es más extenso que la Constitución de Corea del Norte, que sólo tiene 166. También supera a la de China (138 artículos), Cuba (137), Laos (80) e Irán (177), países bastante inclinados a regular múltiples aspectos de la vida de sus súbditos. En un alarde de contención, el misterioso Bután se queda en 34 artículos. Burundi, más ambicioso, se alarga hasta los 189. Seguramente los ponentes de esa Constitució llamada Estatut querían demostrar que la tenían más larga que España, que desde luego no es manca con sus 169 artículos.



9
De: xuxopulgoso Fecha: 2005-10-06 15:29

El estatut no promueve ni la desintegración, ni la desmembración ni la división de España. Estas frases aparecen en boca de politicuchos que intentan difundir el miedo a los habitantes "ignorantes" de esa España que ustedes defienden.
Los catalanes solo quieren reconocimiento social, lingüístico, político y lo que es más importante ecónomico... No es normal que los catalanes trabajen para el resto de España... Eso es lo que ustedes tienen miedo... que ahora de golpe y porrazo se tengan que poner a trabajar, y a ganarse el pan con el sudor de su frente.



10
De: Anónima Fecha: 2005-10-06 15:42

Xuxopulgoso,

Digáme, si su análisis de lo vagos que son el resto de los españoles y lo trabajadores que son los catalanes es cierto, ¿por qué no piden la independencia los catalanes?

Y ya puestos tampoco es normal que los ricos trabajen para los pobres: hay que eliminar también los impuestos progresivos que permiten la redistribución de la riqueza.

Los neoliberales son esos valientes que, como usted, piensan que los pobres tienen miedo de que de golpe y porrazo se tengan que poner a trabajar para pagarse todas las prestaciones del estado del bienestar que se costea robandoles el fruto de su trabajo a los ricos.



11
De: webensis Fecha: 2005-10-06 16:13

"No es normal que los catalanes trabajen para el resto de España... Eso es lo que ustedes tienen miedo... que ahora de golpe y porrazo se tengan que poner a trabajar"

Vaya, esto me recuerda muchísimo a aquello de Arana de: El bizkaino es laborioso (...); el español, perezoso y vago



12
De: siloam Fecha: 2005-10-06 18:04

uff, a mí tanta solemnidad me parece otro de tantos concilios de trento, de los que entre dimes y diretes de políticos y el ruido de la prensa, padecemos.
lo malo de esto, debe ser la herencia genético-histórica de españa, la q le dolía a Machado.
pero, en fin, en USA hay q revalidar títulos y cosas del permiso de circulación de unos estados a otros, y el caso es q los vemos el imperio, como bloque.
lo peor de estas cosas es la multiplicación d elas burocracias. A mí, la verdad, ni en euskadi ni en cataluña me he sentido mal, siempre me parece que se ven mal desde fuera.
trabajar?...no sé, lo hacemos todos, los que podemos.
en fin, que entre la palabra matrimonio y la palabra nación, los filólogos están de moda. No es mala cosa, a ver si empiezan por otras palabras...y nos sentimos orgullosos de entndernos, hasta con los latinoamericanos ( q se independizaron de españa)



13
De: Anónimo Fecha: 2005-10-06 18:12

Dijo Siloam:

" uff, a mí tanta solemnidad me parece otro de tantos concilios de trento"

Y digo yo:

¿Tantos hubo?



14
De: J.C.G. Fecha: 2005-10-06 18:16

A Maragall le gustaría, ha declarado, que el decálogo del preámbulo del famoso Estatut lo aprendan de memoria los escolares catalanes. Me viene a la memoria aquella canción de Pink Floyd: "We don’t need, no, thought control… Teacher, leave the kids alone…" (The Wall) Otro ladrillo en el muro.
Recitarán los chiquitines:
Primero, "Cataluña es una nación" (¿Por qué no se lo tatúan a los párvulos?)
Segundo, "la Generalitat restablecida en 1931 nunca ha dejado de existir, en tierra propia o en el exilio, gracias a la tenacidad de nuestro pueblo y a la fidelidad de sus dirigentes" (Hay que detenerse aquí. Si existe una continuidad histórica entre la Generalitat de 1931 y la actual es porque quisieron Adolfo Suárez y Josep Tarradellas, a estos efectos el único dirigente catalán tenaz y el único fiel, pues a la izquierda catalana en pleno le reventaba el anciano exiliado al que nadie hacía puñetero caso desde hacía décadas, más allá de dos o tres personajes catalanes ligados al franquismo. ¿O es que Carlos Sentís era bolchevique?



15
De: webensis Fecha: 2005-10-06 18:19

Anónimo:

"Cataluña ha definido una lengua y una cultura, ha modelado un paisaje"

Y no al revés.
A eso me refería.



16
De: Angel Fecha: 2005-10-06 18:26

Reflexiones sobre el proyecto de Estatuto catalán  
ÁNGEL DE LA FUENTE/ EL PAÍS (05-X-2005)



El proyecto de Estatuto de autonomía aprobado hace unos días por el Parlamento de Cataluña es un documento francamente inquietante. En clave interna, se trata de un Estatuto de parte que impone valores y objetivos nacionalistas a un segmento muy importante de la población que no lo es. Mirando hacia afuera, el proyecto supone un cambio cualitativo en la ordenación del Estado autonómico que no apunta precisamente en la buena dirección. No se trata de establecer un esquema razonable de división de competencias y recursos entre distintos niveles de gobierno, sino de alterar de forma muy notable el reparto de poder y de dinero en favor de un territorio determinado. Se sienta así, además, un peligroso precedente cuya generalización nos llevaría hacia un sistema confederal muy poco práctico y a la ruptura de los principales mecanismos de cohesión territorial.

El artículo primero del proyecto proclama que Cataluña es una nación. A juzgar por las encuestas, no es ésta ni mucho menos la opinión de la mayoría de la población del Principado, pero poco importa. Se ve que las naciones tienen una existencia independiente de los ciudadanos que las integran (en ocasiones muy a su pesar), y que sus designios sólo pueden ser interpretados por un puñado de elegidos que se dedican a ello profesionalmente. La nación catalana tiene, además, preferencias lingüísticas muy claras que tampoco coinciden con las que expresan cada día sus integrantes cuando los dejan tranquilos. Se ha dicho muchas veces en los últimos días que uno de los grandes logros del nuevo Estatuto es que garantiza la plena igualdad del catalán con el castellano. Pero no hay tal igualdad. La oficialidad del castellano se admite a regañadientes por ser la lengua oficial del Estado, y su uso poco menos que se proscribe en el sistema educativo y en las administraciones públicas. Pese a ser la lengua materna y habitual de aproximadamente la mitad de la población, resulta que el castellano no es una lengua "propia" del país.

Es cierto que ambas lenguas pasan a ser de conocimiento obligatorio, con lo que se corrige una asimetría legal en favor del castellano. Pero mientras la obligatoriedad constitucional del castellano ha sido siempre una cosa perfectamente inocua, la del catalán da un cierto miedo en manos de una institución que desde su refundación se ha dedicado con ahínco a endurecer gradualmente una política de "normalización" lingüística que va bastante más allá de la indiscutida necesidad de tomar medidas que ayuden a preservar la más débil de las dos lenguas que, gracias a Dios y hasta que los políticos consigan impedirlo, coexisten pacíficamente en nuestra vida cotidiana. La cosa es especialmente preocupante cuando hablamos de un Gobierno que ha llegado a extremos tan ridículos como exigir un examen avanzado de catalán (el llamado nivel C) a los forenses (¿para garantizar los derechos lingüísticos de los cadáveres que examinan?) y tan preocupantes como establecer oficinas de delación lingüística para que los ciudadanos puedan ayudar a disciplinar a los tenderos rebeldes, o exigir el dichoso nivel C para presentarse a oposiciones de titular universitario, sin duda con el loable objetivo de garantizar que nunca más sangre extraña ni ideas nuevas puedan venir a perturbar desde las aulas nuestra feliz transformación en una sociedad cada vez más cerrada y más pueblerina.

Por lo demás, el objetivo central del nuevo Estatuto está muy claro. Se trata, y nadie lo esconde, de conseguir más dinero y más poder político. Hasta cierto punto, la demanda está justificada. Con casi cualquier criterio razonable, la inversión pública en Cataluña debería ser mayor de lo que es y la Generalitat debería estar mejor financiada (lo que por cierto habría que extender también a Baleares, Valencia y Madrid entre otras regiones). Y es verdad que hay áreas, aunque ya no tantas, en las que una ampliación de las competencias autonómicas podría ser una buena idea. Pero en mi opinión el nuevo Estatuto va, en ambos aspectos, mucho más allá de lo que sería razonable. Con el riesgo de caer en la caricatura que la brevedad a menudo implica, el núcleo del proyecto se puede resumir en dos afirmaciones. Primera, que con el nuevo Estatut en la mano la Generalitat podrá hacer en su casa lo que le dé la gana sin interferencia alguna por parte del Estado, mientras que este último habrá de pedirle permiso a aquélla cada vez que quiera mover un dedo, incluso en temas que constitucionalmente son de su exclusiva competencia. Y segunda, que la Generalitat se queda con las llaves de la caja y tiene el firme propósito de reducir gradualmente su aportación a la solidaridad interterritorial (excepto en lo que concierne a la Seguridad Social) hasta eliminarla en un plazo máximo de 15 años, que es el que se fija para alcanzar la equiparación de recursos por habitante con el sistema foral vasco y navarro donde tal aportación es prácticamente nula o incluso negativa.

Los problemas que esto plantea son obvios y se agravan considerablemente en un país en el que, por no ser menos, todos estamos dispuestos a tirarnos por la ventana si el vecino lo hace. Una primera consecuencia de la generalización del sistema esbozado en el nuevo Estatuto catalán sería la reducción a la inoperancia de una Administración central privada de recursos propios y de competencias y maniatada por múltiples vetos autonómicos. Esto no puede ser bueno para nadie, salvo que lo que se persiga sea la destrucción del Estado casi a cualquier coste. La segunda sería la puesta en marcha de un proceso de desintegración fiscal que nos llevaría a una España de compartimentos estancos en lo social en la que la redistribución de la renta se limitaría al interior de cada comunidad autónoma y la calidad de los servicios públicos dependería crucialmente del nivel de riqueza de cada región.

Aunque la situación política actual no es la más favorable para ello, este peligro ha de evitarse a toda costa. De lo que estamos hablando en última instancia es de si queremos una España en la que las oportunidades educativas de los extremeños y andaluces y la calidad de la atención sanitaria que reciben tendrán que ser mucho menores que las de los madrileños o catalanes. Estoy convencido de que una gran mayoría de los ciudadanos vería con gran desagrado tal situación y no perdonaría con facilidad a los grandes partidos nacionales que la representan que no se hayan puesto de acuerdo para conjurarla.

Una última consideración es que la necesaria rectificación tendrá un coste político muy considerable, pues cada coma que se toque del proyecto se aprovechará en Cataluña para seguir excitando sentimientos de agravio ya muy larga y cuidadosamente alimentados por los nacionalistas locales. Lo más frustrante es que todo esto podría haberse evitado fácilmente por el sencillo procedimiento de no meterse en tal berenjenal o salir a tiempo de él. El PSC, con Maragall al frente, ha incurrido en una enorme irresponsabilidad y en una doble deslealtad. Irresponsabilidad al plantear la reforma del Estatuto en un momento en el que parecía claramente inviable con el único objetivo de fastidiar al Gobierno del PP, y al no parar el proceso tras el cambio de Gobierno en Madrid -sabiendo como tenía que saber que el fruto del necesario acuerdo con CiU y ERC no podía ser un proyecto razonable-. Deslealtad con su tan querido partido hermano, que a ver cómo sale de ésta, y con aquellos de sus electores, y son muchos, que no le confiaron su voto para que se pusiera al frente de la procesión nacionalista.

(Ángel de la Fuente es vicedirector del Instituto de Análisis Económico del CSIC en Barcelona)



17
De: Vendell Fecha: 2005-10-06 18:57

xuxopulgoso: obviamente, la disolución del contrato constitucional que mantiene unido el estado español exigiría, llegado el caso, liquidar las cuentas pendientes. Insisto en que es algo que no me quita el sueño. Mientras tanto, gracias por su caridad.

Anónimo (13): Olvide la comparación con la constitución española y analice el texto del preámbulo catalán. Pero no vale inventarse nada que no esté en el texto.



18
De: siloam Fecha: 2005-10-07 03:16

hombre, era metafórico, me parece que ahora IMITAN a es concilio, en las formas y bla, bla, bla...
en fin.



19
De: Rigel Fecha: 2005-10-07 11:43

Xuxopulgoso:
¿De verdad dice en serio lo que dice?
Micer Vendell:
Me gustaría tener su presencia de ánimo para no desvelarme pensando en el Estatut.



20
De: chuache Fecha: 2005-10-07 12:18

Es interesante la afirmación de Xuxopulgoso.

Y el autentico problema está ahí.
En ese victimismo que han utilizado desvergonzadamente los políticos catalanes y que es el sello inequivoco de cualquier nacionalismo faláz.

Todos los nacionalismos de las historia han necesitado un enemigo real o inventado.

Será muy dificil poner de acuerdo a todos los habitantes de Cataluña respecto al uso del propio catalán. Pero estoy muy seguro que casi todos se pondrán de acuerdo en que son victimas de "otros".

También se lo pueden preguntar a los extremeños, a los andaluces (deuda histórica ¿que coño es eso?), a los manchegos, valencianos, murcianos, etc... ¿se sienten beneficiados o perjudicados?

¡Ojo! No he dicho que ese sentimiento responda a un hecho verdadero o falso. Lo que sí es cierto es que los nacionalismos ( o regionalismos en otros casos) lo usan para aglomerar el voto.

En el caso de Cataluña, es aún más sangrante porque siguen siendo la región más rica de España.

Los políticos catalanes son responsables de transformar la identidad catalana en xenofobia.



21
De: webensis Fecha: 2005-10-07 14:53

Chuache, ni todos los catalanes practican el victimismo, ni los políticos son los únicos o principales responsables de la xenofobia. En cuanto a que todos los nacionalismos han necesitado un enemigo real o inventado... más razón que un santo ;o)
Creo que fue Boadella quien dijo (más o menos) que una vez cayó en la cuenta de que le habían vendido un enemigo inexistente, y entonces se deshizo del nacionalismo.



22
De: Joan Carles Fecha: 2005-10-07 14:58

La vicepresidenta De la Vega quiere que se retoque en las Cortes el engendro salido del Parlament para que quede una cosa mona, constitucional “de la A a la Z”. 218 artículos frente a los 18 del estatuto catalán de la Segunda República, un pavoroso intervencionismo, una Administración en pie de igualdad con el Estado español, una autonomía partidaria consagrada a la ingeniería social y dotada de un poder judicial a la medida. Agresiva, militante e intrusiva en la esfera privada.
 
Empieza por afirmar una nación en la que no creemos la mayoría de catalanes. Atónitos ante tal brecha entre el poder político y la sociedad, entre Matrix y el mundo real, no habíamos comprendido el truco: no habría tal brecha porque en el fondo el establishment no considera catalán a quien no cree en la nación catalana. O lo considera un catalán sobre el que hay que trabajar, un catalán a integrar, a cambiar, a programar, un catalán potencial, un catalán de segunda.
 



23
De: Naphta Fecha: 2005-10-07 15:09


Las últimas líneas del preámbulo del estatut causan fuerte impresión: se aprecia grandeza y amor a la libertad. Basta leer el párrafo. “Este es un Estatut de personas libres para personas libres. La libertad política que consigamos como país nunca debe ir en contra de las libertades individuales de los ciudadanos de Cataluña, porque sólo es libre de verdad un país donde cada uno puede vivir y expresar suficientes identidades diversas, sin ninguna relación de jerarquía o dependencia entre ellas.”

No puede decirse que la primera obviedad provoque sospechas. La poesía constitucional necesita dotarse de estas retóricas. Es cierto que la frase parece haber sido consensuada en la cabaña del tío Tom, en el primer amanecer liberado del hierro infamante. Y que, dado el contexto, puede deducirse cuál es la naturaleza de ese hierro. Pero la retórica no puede invocarse en la frase siguiente, donde se aprecia una de las monstruosidades profundas de la inteligencia que ha hecho posible este texto enfermo: la distinción entre la libertad del país, “como país”, dice esta escritura maltrecha por la talidomida, y la libertad de los ciudadanos.

Desde el momento en que alguien puede concebir que hay una libertad política para los ciudadanos y otra para el país, son superfluos todos los intentos de redención a posteriori. El que pueda concebirse una libertad política dictada por una naturaleza diferente a la de los ciudadanos es fascismo: blanco, rojo o nacional.

El resto del párrafo es pura papelera restaurada. Baste despejar de broza algunos sintagmas: “vivir identidades” [esa tremenda cursilería], “suficientes identidades diversas” [y el misterio sobre cuál será el número suficiente de estos perversos identitarios] “jerarquía o dependencia”, donde el único sentido de “dependencia” debe de ser que resalte el matiz diferencial que aporta “interdependencia”, su alabado siamés taliomidítico. Llegado a este punto, y con esta formidable inercia, el preámbulo se despeña en el abismo articulado, disponiendo, en primer grado: “Cataluña es una nación”.



24
De: chuache Fecha: 2005-10-07 16:07

Pues verás webensis, yo no digo que todos los catalanes practiquen el victimismo. Digo que TODOS practicamos el victimismo.

A todos nos parece que aportamos mucho y recibimos poco a cambio.

Bueno, vale, todos-todos no. Pero en mayor o menor medida casi todos.

Y respecto a que los políticos son responsables, me reafirmo en ello. No exclusivos, pero sí los principales.

Es muy rentable vender "Sois cojonudos. Os lo mereceis todo. Pero no os lo podemos dar porque 'los otros' (los malos, los de fuera) os lo quitán. Como yo soy de aquí defenderé mejor vuestros intereses".

En realidad, creo que es el único discurso político que he oido en estos últimos... bueno, muchos años.

Bueno, una vez Anguita, le echó en cara a los andaluces en general que se manifestaran por protestar contra la gente a la que habían votado ( creo que el PSA). Y así le fué.



25
De: Josep Fecha: 2005-10-08 19:39

Em sembla decimononic tot aixó del Estatut



26
De: Alberto Fecha: 2005-12-12 22:34

No os liéis. Lo de que Cataluña "ha modelado un paisaje," no se refiere al paraiso terrenal de ladrillo en que ha convertido su litoral mediterráneo, se refiere a un paisaje ultrametafísico. ¡Que es que no afináis...!



27
De: erikk Fecha: 2006-01-11 18:42

Cataluña no es una nacion, y a todos los que se defienden de que si que lo es porque lo pone la RAE lean atentamente esto y entenderan porque no lo es.

En la RAE vienen tres definiciones para nacion:
1. Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno.
2. Territorio de ese país.
3. Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.

Bien, cuando decimos España es una Nacion lo utilizamos siguiendo el primer o segundo significado porque España es un Pais. Sin embargo Cataluña no cumple el requisito de ser pais asi que no podrian usarse estos significados

Ahora muchos catalanistas diran que Cataluña cumple los requisitos de la tercera definicion y que por eso Cataluña es una nacion. Ahi esta el error, no habeis leido bien esa definicion. Dice EL CONJUNTO DE PERSONAS, no habla en ningun caso de region o territorio. Asi, en todo caso, el Estatut tendria que decir:


"CATALUÑA ES UNA COMUNIDAD AUTONOMA. EN ELLA CONVIVEN DIVERSAS NACIONES DEPENDIENDO DEL SENTIMIENTO CATALANISTA, CATALAN, ESPAÑOL O AMBOS QUE TENGAN SUS HABITANTES "



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