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Creo que el artículo trata de la importancia de llamarse Ernesto.
Los apellidos marcan diferencias: no es lo mismo ser hijo de A que de B, pero no sólo son importantes como marca de estatus. Están los que le señalan como perteneciente a una determinada cultura, región o país; así al llegar a un país extranjero muchos inmigrantes adaptan su nombre o su apellido al idioma del país, no sólo porque es más cómodo sino porque ayuda a su integración.
Reaccionamos a los nombres de pila. Despiertan nuestro inmediato rechazo o atracción por una persona en función de los prejuicios o ideas que hayamos ido absorbiendo bien por haber conocido a algún tocayo, bien por lo aprendido a través de novelas, cine, etc.
Lo mismo ocurre con los nicks, pero por lo menos esos los elegimos nosotros. Si en vez de elegir Nuala, hubiera elegido llamarme "Pasionaria", "Sabrosona_21", "Vacaburra", "Filomena" o "Eva Braun", probablemente no me mirarían de la misma forma. Sería la misma persona pero la imagen que se habrían preformado sería muy diferente, y eso influiría en el mayor o menor peso que pudieran tener mis opiniones e incluso mis actos.
Por eso los nombres que elegimos para nuestros hijos dicen mucho de nosotros.
Tampoco descartaría que esté pensando en ese rumor de que Montilla "catalanizará" su nombre si le eligen presidente de la Generalitat. No es lo mismo llamarse José que Josep. O mejor dicho, para mucha gente no es lo mismo.
Pero tampoco lo aseguraría. Confieso que esta frase "con el único bagaje de los prejuicios transmitidos por vía familiar, las películas, las novelas o las revistas, que son como el cine y las novelas de quienes se creen incultos." no acabo de pillarla.
En fin.
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