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2006-06-29

Branding emocional
Enterado de que no hace falta ser sacerdote para llegar a Papa (sólo pirola) divago un rato sobre la enigmática costumbre pontificia de cambiarse el nombre por otro más chulo. Supongo que en ocasiones esto se hacía para disimular el origen genealógico ante la grey (tan sensible a veces), cuando no como catarsis para romper con un pasado indigno de la mitra. En todo caso, recuerdo haber oído entre bostezo y cabezadita que algunos papas lo hacían con la esperanza o como advertencia de que así se adquirían las virtudes asociadas en el santoral al nombre elegido, lo que nos lleva al tema de hoy, que no es otro que la necesidad imperiosa de poner nombre a ese mal tan de nuestro tiempo de enfrentarse a los contratiempos de la vida con el único bagaje de los prejuicios transmitidos por vía familiar, las películas, las novelas o las revistas, que son como el cine y las novelas de quienes se creen incultos.

Ahora, cuando alguien cita al tal Dostoievsky, ya sé que ha cometido un error de los gordos pero todavía no lo sabe.

posted by vendell 07:54

5 Comments


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Comentarios

1
De: Blanca Fecha: 2006-06-29 10:56

Supongo que menciona a los Papas porque hoy es San Pedro, el primero de Ellos.

Pero es muy curioso que hable también de prejuicios, pues hoy también es San Pablo, nacido en Tarso y criado con todos los prejuicios posibles en contra de los cristianos. Sin embargo terminó liberándose de ellos y siendo un gran apóstol del cristianismo.



2
De: Lynx Fecha: 2006-06-29 11:11

So cryptic for me, man, hay días que me recuerda usted a arcadi espada
(lo digo también por el enigmático laicismo)

O sea, que no lo pillo ;-)



3
De: Vendell Fecha: 2006-06-29 13:14

Juer, ¿sobre qué habrá escrito hoy este tío?



4
De: Nuala Fecha: 2006-06-29 18:57

Creo que el artículo trata de la importancia de llamarse Ernesto.

Los apellidos marcan diferencias: no es lo mismo ser hijo de A que de B, pero no sólo son importantes como marca de estatus. Están los que le señalan como perteneciente a una determinada cultura, región o país; así al llegar a un país extranjero muchos inmigrantes adaptan su nombre o su apellido al idioma del país, no sólo porque es más cómodo sino porque ayuda a su integración.

Reaccionamos a los nombres de pila. Despiertan nuestro inmediato rechazo o atracción por una persona en función de los prejuicios o ideas que hayamos ido absorbiendo bien por haber conocido a algún tocayo, bien por lo aprendido a través de novelas, cine, etc.

Lo mismo ocurre con los nicks, pero por lo menos esos los elegimos nosotros. Si en vez de elegir Nuala, hubiera elegido llamarme "Pasionaria", "Sabrosona_21", "Vacaburra", "Filomena" o "Eva Braun", probablemente no me mirarían de la misma forma. Sería la misma persona pero la imagen que se habrían preformado sería muy diferente, y eso influiría en el mayor o menor peso que pudieran tener mis opiniones e incluso mis actos.

Por eso los nombres que elegimos para nuestros hijos dicen mucho de nosotros.

Tampoco descartaría que esté pensando en ese rumor de que Montilla "catalanizará" su nombre si le eligen presidente de la Generalitat. No es lo mismo llamarse José que Josep. O mejor dicho, para mucha gente no es lo mismo.

Pero tampoco lo aseguraría. Confieso que esta frase "con el único bagaje de los prejuicios transmitidos por vía familiar, las películas, las novelas o las revistas, que son como el cine y las novelas de quienes se creen incultos." no acabo de pillarla.

En fin.



5
De: zxzx Fecha: 2006-08-04 14:14

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