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2007-03-14

Una verdad cualquiera

Habíamos quedado en que la religión aparece cuando la vuelta de Cristo trayendo de la mano a su Padre se retrasa más de lo previsto. Los primeros cristianos esperan en la montaña, pero como los meses transcurren y allí no aparece nadie, los más listos se dan cuenta de que es necesario gestionar la espera. Quizá, cuando mandó las tablas, Dios olvidó incluir el anexo con la Ley Procesal cuyo espíritu excesivamente garantista hace que la instrucción del Juicio Final se alargue más de lo esperado. Y a falta de justicia, ellos quieren saber la verdad, ¡aunque sea una cualquiera!

Salvando las distancias, algo similar puede ocurrirle a ciertos movimientos ecologistas empeñados en adelantar la fecha de la gran hecatombe climática. La temperatura sube gradito a gradito, tal y como se predecía, pero las calamitosas consecuencias del calentón no se hacen carne muerta. Y lo que es peor: para muchos, su magnitud empieza a parecerse sospechosamente a la de las mezquinas catástrofes que montamos nosotros solitos. Ha llegado el momento de gestionar la espera, y ya saben lo que eso significa.

Una verdad cualquiera.


posted by vendell 22:54

7 Comments


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Comentarios

1
De: Blanca Fecha: 2007-03-15 10:42

Siempre hemos vivido bajo la amenaza del Apocalipsis. Antes, cuando yo era pequeña, se profetizaba el apocalipsis nuclear; ahora parece ser que le toca el turno al apocalipsis climático.

Actualmente el tema del cambio climático está en boca de todos. Se hable del tema que se hable (el tiempo, la moda, las vacaciones, la política, etc.)siempre puede añadirse una coletilla más o menos banal que diga "es que con el cambio climático...". Reirse o trivializar el c.c. es una manera de mitigar el miedo que provoca.

Pero creo que la mayoría no sabemos exactamente de qué hablamos y nos movemos con incertidumbre entre la opinión de quienes relativizan la cuestión sin darle tanta importancia, y la opinión de quienes son en extremo alarmistas. Eso sí, todas las opiniones generosamente aliñadas de números y datos.

Así que mientras, en la espera, a nivel particular cada cual se monta su pupurri de razones y hace su más o menos modesta contribución para preservar el medio y reducir el c.c.



2
De: Blanca Fecha: 2007-03-15 10:44

Por cierto, del documental de Al Gore en concreto no opino porque no lo he visto ni he leido el libro.



3
De: Vendell Fecha: 2007-03-16 01:35

Le recomiendo el documental, interesante punto de arranque para empezar a falar.



4
De: Blanca Fecha: 2007-03-16 11:05

Intentaré ver el documental. Por otro lado no resisto la tentación de dejarle este artículo del economista Xavier Sala i Martín. Es el primero de una serie de cinco, muy críticos con el cambio climático.




Cambio Climático (I): Una Verdad Incómoda


Leo con estupor que el gobierno acaba de contratar a Michael Moore como asesor en temas de terrorismo y se ha comprometido a hacer llegar a todos los colegios españoles su película Fahrenheit 9/11.

¿O era Al Gore para temas de CC (o cambio climático)? Bien, Moore, Gore, para el caso es lo mismo: ambos se dedican a hacer cinematografía propagandística con una preocupante falta de respeto por la verdad. En el caso del ex vicepresidente, su lucrativa cruzada político-climática le ha llevado a protagonizar Una Verdad Incómoda, una película bien hecha, dramática y a veces estremecedora, pero con un pequeño inconveniente: está plagada de mentiras incómodas.

Empecemos por la afirmación de que un 100% de los científicos están de acuerdo con sus postulados. Es verdad que hay casi unanimidad en que la tierra se ha calentado (menos de un grado, eso sí) durante el último siglo. Desafortunadamente para la credibilidad de Gore, la unanimidad se acaba aquí. Y si no, comparemos las afirmaciones de la película, no con algún informe de algún científico loco en la nómina de Exxon, sino con el documento que el Grupo Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) de la ONU hizo público la semana pasada, documento probablemente sesgado a favor de posiciones ecologistas pero que, incluso así, demuestra que la película está llena de exageraciones.

Gore muestra imágenes de un océano Ártico sin hielo y de una Groenlandia y una Antártida descongelándose cosa que, asegura, causará una subida del nivel del mar de 7 metros. Es cierto que la masa de hielo del Ártico se ha reducido durante el último siglo (un proceso que, dicho sea de paso, empezó a principios del XIX, mucho antes de las emisiones de CO2 industriales). Pero en lo que se refiere a la Antártida, el IPCC dice que las temperaturas allí no sólo no han subido sino que han bajado (página 9) y se espera que su masa de hielo aumente durante el próximo siglo (página 13). La película muestra imágenes de una pequeña zona antártica cuyo hielo ha caído al mar, pero esa zona es la excepción en un continente que se está enfriando.

Lo de los 7 metros también es una exageración: la descongelación del Ártico tendrá consecuencias menores sobre el nivel del mar porque su hielo ya está flotando en el agua. Y como, según dice el IPCC, la Antártida no se va a derretir sino más bien al contrario, el aumento del nivel del mar no pueden ser muy grande. Las previsiones del IPCC confirman esa lógica y auguran que el nivel subirá no los 7 que dice Gore sino entre 0,18 y 0,59 metros (IPCC página 11). Las terroríficas imágenes de Nueva York inundándose lentamente y de Holanda, Shangai o Bangladesh desapareciendo y provocando cientos de millones de desplazados forzosos son pues, según el propio IPCC, una fantasía cinematográfica concebida para hacer cundir el pánico.

Gore sugiere que el deshielo de Groenlandia hará que se detenga la corriente del Atlántico que trae agua caliente de los mares del sur y provocará una nueva glaciación en Europa. Los científicos del IPCC están 90% seguros de que eso no pasará (página 12).

Tras mostrar imágenes de la ola de calor que sufrió Europa en 2003, Gore asegura que el calentamiento global causará millones de muertos. El IPCC dice (página 9) que los altibajos climáticos locales como los que sufrió Europa en 2003 no se pueden relacionar con el aumento de CO2. Es más, para ser intelectualmente honesto, a la cantidad de gente que se morirá por culpa del calor, Gore debería restar la gente que dejará de morir de enfermedades relacionas con el frío (hipotermias, gripes, enfermedades respiratorias y cardiovasculares relacionadas con las bajas temperaturas, etc). La película no explica que durante ese mismo 2003 catastrófico en que murieron 34.000 europeos por la ola de calor, también murieron 100.000 europeos de frío.

Aventurándose en el terreno del género cómico, Gore afirma que la gripe aviar, la tuberculosis, la SARS e incluso la guerra de Darfur están causadas por el calentamiento global. Lógicamente, ninguna de esas graciosas aserciones aparece en el IPCC. También enseña un gráfico en el que los costes de las compañías de seguros para hacer frente a los huracanes se han disparado. El IPCC tampoco habla de eso porque todo el mundo sabe que los pagos del seguro aumentan cuando sube el precio de las casas y cuando hay más gente que vive en primera línea de mar en zona de huracanes.

Finalmente, el no va más de la impostura es la imagen de una New Orleáns devastada por Katrina y un Gore explicando que la culpa es el aumento de la intensidad y la frecuencia de los ciclones tropicales por culpa del calentamiento global. El IPCC (página 6) dice que, a pesar de que hay alguna evidencia observacional de que la intensidad puede haber subido desde 1970 en el Atlántico, los datos no permiten ver tendencias a largo plazo ni en la intensidad ni en la frecuencia de los huracanes. Es más, al tomar tierra, Katrina era un huracán menor de fuerza 3-4 en una escala de 5. La razón por la que fue devastador no fue su inusual potencia sino el hecho de que reventó unos diques de contención deteriorados por el tiempo. La ironía es que hacía años que los científicos estaban avisando al gobierno de que cualquier huracán que pasara por encima de los viejos diques podría romperlos y causar una catástrofe. Digo que es una ironía porque, ¿adivinan quien era el vicepresidente del gobierno que decidió ignorar esos consejos y no reparar los diques? La respuesta, señor Gore, sí es una verdad incómoda.


La Vanguardia, X-02-2007



Si quiere leer los artículos II (mezclar ciencia y política) y III (a la vuelta de la esquina), están en:

http://www.columbia.edu/~xs23/catala/articles/esp/articlesesp.htm



5
De: Raño Fecha: 2007-03-16 14:04


¿Alguien ha caido en el error del ejemplo del hielo en la pelicula de Gore? Se derrite un hielo y ¿desborda un vaso...? Caso distinto es lo que nos contaba hace unos días Luis Baleirón, sobre que el aumento del nivel del mar se deberá más a su propia dilatación que al aporte de agua. Pero ese fallo en la peli de Gore....



6
De: Vendell Fecha: 2007-03-16 16:59

De verdad que les recomiendo que se lean el resumen del informe del IPCC al que alude el autor del artículo que cita Blanca. Se supone, y yo asumo, que refleja el estado de conocimiento de la ciencia respecto de este tema. El resumen es del 5 de febrero de 2007, y aunque por las fechas podría ser el que cita Sala i Martín, los contenidos no cuadran.

Por ejemplo, en la página 9 el informe dice:

" Antarctic sea ice extent continues to show inter-annual variability and localized changes but no statistically significant average trends, consistent with the lack of warming reflected in atmospheric temperatures averaged across the region."

Mientras que Sala argumenta:

"Es cierto que la masa de hielo del Ártico se ha reducido durante el último siglo (un proceso que, dicho sea de paso, empezó a principios del XIX, mucho antes de las emisiones de CO2 industriales). Pero en lo que se refiere a la Antártida, el IPCC dice que las temperaturas allí no sólo no han subido sino que han bajado (página 9)"

En otras cosas su crítica se ajusta más o menos al informe del IPCC, pero con matices que me permiten intuir su naturaleza tendenciosa. Así, dice que el consenso se limita a la certificación del calentamiento observado hasta ahora, pero lo cierto es que todos los modelos sobre los diferentes escenarios (incluidos los más optimistas) muestran una inequívoca tendencia a un calentamiento global perfectamente compatible con episodios de enfriamiento local. Tienen aperitivo gráfico en la página 15.



7
De: Raño Fecha: 2007-03-17 11:16

En mi opinión ,tanto Gore como Salas hacen lo habitual: uso selectivo de la información, masaje de datos, etc. Del informe de febrero del IPCC me preocupan dos cosas: 1) lo mal que la prensa interpreta lo que dice, que parece no entender ni el concepto de certeza, y 2) el editorial de esta semana del New Scientist, sobre una probable moderación de última hora en el IPCC, justo donde los científicos dejan paso a los políticos.



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