Inicio > Historias > Muerte de un filósofo

2002-03-15

Muerte de un filósofo
No quisiera convertir este lugar en un Centro para la Interpretación de la Actualidad, pero últimamente cada vez que abro un periódico encuentro alguna noticia que me llama la atención. No me estoy refiriendo al fragorcito de las peleas de cuernos y escupitajos de la información política o al concurso de vanidades en erupción de las noticias de sociedad, sino a sueltos insignificantes que levantan la alfombrita de lo público y nos permiten ver las cosas tal y como son.

Hoy leía sobre la muerte de Gadamer, que nació hace más de un siglo en Alemania y ya filosofaba cuando aquí Primo de Rivera se dedicaba a cortar lonchitas de serrano con la afilada hoja de su sable. ¿Qué comerán estos filósofos alemanes para durar tanto? En algunos sitios despachaban la noticia con un pequeño texto biográfico y breve mención a sus mejores faenas académicas, más o menos como se hace con los toreros y futbolistas de un pasado ya remoto. Otros medios prefirieron implicarse y convocaron a diversos especialistas para glosar la obra del finado y su lugar en la historia del pensamiento en un lenguaje que, sin duda, debe ser académico. Agradezco a alguno que haya hecho un esfuerzo especial en pro de la inteligibilidad, pero creo que partiendo de que los filósofos siempre cometen algún error en sus análisis, sería más productivo señalar éstos en lugar de laudar unos aciertos de insondable importancia.

Gadamer era un filósofo alemán, adjetivo nada gratuito si tenemos en cuenta que la filosofía es una producción intelectual con un poderoso influjo local. En esto se parece mucho a la gastronomía, que en cada sitio cuenta con unos ingredientes básicos y unas técnicas más o menos sacralizadas; sus tabús y las debilidades que la hacen tan especial para algunos y tan detestable para otros. Sin embargo, cuando un filósofo (sobre todo si es alemán) mira a su alrededor seguramente no se encontrará con rostros embotados por la satisfacción y el agradecimiento. Si no está en soledad, lo más probable es que sólo halle perplejidad en las caras de quienes le acompañan.

Aún así, seguro que mi amigo Hermeneuta también ha sentido hoy una conmoción en la Fuerza.
posted by vendell 18:58

1 Comments


Referencias (TrackBacks)

URL de trackback de esta historia http://verbascum.blogalia.com//trackbacks/480

Comentarios

1
De: Hermeneuta Fecha: 2002-03-16 10:25

Por alusiones, amigo vendell:
Los filósofos siempre han despertado en mí un "cierto temor reverencial".
He conocido a algunos en estado puro, de escaso relieve académico y, ante sus cogitaciones, me he quedado casi siempre, de piedra. Creo que, a fuerza de emplear el cerebro para pensar en abstracto, estos amantes de la sabiduría se olvidaban de lo concreto y les salían unas conclusiones...
Los grandes -los grandes nuestros- Unamuno, Ortega, Zubiri... lo han sido, creo yo, porque nos han dado una visión de su mundo enraizada con la visión del nuestro.
De los de fuera (esos de nombres raros que quedan bien para ser citados, pero que nunca sé como escribir) tengo poco conocimiento.
Pero siempre es malo que se muera alguien cuyo oficio es pensar. Bueno, en realidad, casi siempre es malo que se muera alguien...;-)



Nombre
Correo-e
URL
Dirección IP: 54.196.190.32 (a98d04a173)
Comentario
¿Cuánto es: diez mil + uno?

Past
<Noviembre 2018
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30    
             






The verbascum files


Daurmith en Babel
Jaio, espiando
El Pez
El Paleofrik
Willy Sifones
Amelia Mateo
Pawley
Peke
MH
Césare
microsiervos
Lynx
Pereiro
León
Cristobo

Blogalegos ilustres



Blogalia