Inicio > Historias > Manipulandia

2003-01-19

Manipulandia
En un lugar inaccesible del Sistema Penibético se construyó hace años un parque temático llamado Manipulandia al que los llamados elegidos acuden los viernes a recibir cursillos de reciclaje. Manipulandia se encuentra a la vanguardia del pensamiento europeo: allí, por ejemplo, se pergeñaron maravillas filosóficas como “El Cambio”, “Azaña, Líder”, “¿Quién se ha comido el queso?” o “¿Quién se ha comido el queso, el jamón, el lomo y se ha bebido el vino y el Cardhu?”. En Manipulandia los elegidos juegan a escribir un periódico, presentar un telediario, ir a la guerra, inaugurar obras de pega, asistir a estrenos de pega y hacer mítines de pega para convencer a unos maniquíes que hacen como de pueblo de pega, y que obviamente no entienden nada de lo que se les dice porque no dejan de ser unos putos maniquíes.

Al final de cada jornada y para evaluar el aprovechamiento del cursillo, se hace una actividad que consiste en que los maniquíes que tienen el brazo articulado (el 50% aproximadamente) proceden a la deposición de un papelito en una caja. Los papelitos llevan el nombre de alguno de los participantes en la jornada de reciclaje, y el que sale más veces se dice que “gana” y se convierte en “el que gana las elecciones”. Luego se hace una fiesta con músicos de la talla de Juan Pardo o Chenoa y se come, se bebe y se baila como si se tratase de una boda. Finalmente, se apagan las luces y se desconecta a los maniquíes articulados para evitar que accidentalmente o por el cambio de temperatura puedan adoptar posturas obscenas, no vaya a ser que los vean los gerentes de otros parques temáticos similares de otros países en visita de protocolo.

Todo iba de maravilla en Manipulandia hasta que un día se le rompió el cárter a la Gran Noria y empezó a salir un aceite negro y apestoso que se desparramó por todas partes. Superado el asombro inicial los “elegidos” se pusieron a charlar y descubrieron que ninguno sabía cada cuanto tiempo hay que hacerle el cambio de aceite a la Gran Noria, ni mucho menos qué hacer para parar aquel chorro asqueroso. Como vieron que allí no pintaban nada se fueron a tomar un cafelito, excepto uno que era un poco rompetechos y que se llenó los zapatos de la cosa aquella.

En el bar pidieron unos Blue Mountain cortaos con bollería de Ferrero Rocher y decidieron que allí no había nada que hacer; que era mejor poner a los maniquíes articulados a hacer así con el brazo a ver si absorbían el aceitorro mientras ellos se iban a dar una vuelta por Cazorla, que estaba allí al lado y hay unos trofeos de campeonato. Los trofeos deben ser una subespecie del ciervo de toda la vida, aunque antes se llamaba así a los linces que como todo el mundo sabe son tan increíblemente estúpidos que se mueren solos.

A su vuelta del paseo por Cazorla, los elegidos vieron que toda Manipulandia estaba cubierta de una costra negra que había arrastrado a los maniquíes por la cañada, amontonándolos junto a la verja del parque. ¡Qué asco de maniquíes!, dijo uno. Sip, dijo otro; ¿qué hacemos con ellos?. Pensaron un rato... no mucho... y uno dijo. ¿Y si los enterramos? Cavamos una zanja y los metemos a todos. Entonces es como si no existieran. ¡Eso eso, qué idea tan buena! Total... ¿a vosotros os gustaba el juego ese de las elecciones?

Y se pusieron a cavar.

posted by vendell 02:30

12 Comments


Referencias (TrackBacks)

URL de trackback de esta historia http://verbascum.blogalia.com//trackbacks/4877

Comentarios

1
De: Martin Pawley Fecha: 2003-01-19 04:38

Luego pensaron en esparcirles un poco de cal viva por encima, para ver si así los maniquíes se deshacían antes, como solían hacer con las vacas de pega que se volvían toliñas. Pero se dieron cuenta de que no tenían cal suficiente ya que en Manipulandia nunca se encontraban las cosas cuando hacían falta, con lo cual los maniquíes quedaron un poco al descubierto. Y vinieron los cámaras de pega, los que solían sacar las fotos de recuerdo durante los conciertos de Chenoa, y filmaron durante muchas horas a los maniquíes intentando escapar de las zanjas, y esas imágenes gustaron mucho en otros parques temáticos. Tanto, que les dieron cinco millones de euros para cavar más zanjas en las que enterrar más maniquíes, preferiblemente a los que se portaron mal cuatro veces. Pero llegó un momento en que no les quedaron más maniquíes, y los elegidos decidieron jugar a enterrarse los unos a los otros. Lo hicieron por sorteo, y el primero que salió fue el número dos. A diferencia de los maniquíes, este se dejó enterrar sin emitir queja alguna. Tal vez por eso, el juego dejó de parecerles divertido. Se dieron cuenta de que el único que verdaderamente les gustaba era el de meter los papelitos en la caja, sobre todo ahora que ya no había maniquíes y siempre ganaba el que empezaba el juego.



2
De: JJ Fecha: 2003-01-19 10:23

Hay momentos en la democracia en que uno se empieza a plantear historias como la tuya, que, por cierto, está formalmente muy bien escrita. Pero, para empezar, no son un 50%, sino a veces hasta un 70-80% (50% en los EE UU), y, además, no se debe de caer en el error de que la democracia es un sistema en el que simplemente se vota cada cuatro años: es un sistema de equilibrio de poderes, en el que diferentes ramas del estado se compensan y se vigilan a unas a otras, con el objetivo de garantizar las libertades. En fin, que no es demasiado bueno, pero es lo que hay.



3
De: Vendell Fecha: 2003-01-19 12:23

Yo creo que la democracia es la única forma aceptable de organización de una sociedad. Que le busquemos defectos a la implementación de aquí y ahora es el mejor camino para que en el futuro tengamos una democracia mejor. Y sobre todo, creo que debemos ejercer todos y cada uno de nuestros derechos democráticos para evitar que caduquen, y no debemos dejar la democracia en manos de los partidos políticos. Primero por que no son instituciones democráticas y no sabemos bien a qué intereses sirven. Segundo porque la democracia se ha convertido en una forma de vida para un montón de empleados de los partidos. Tercero porque, francamente, no creo que lo estén haciendo demasiado bien. Cuarto, porque como sigan así van a acabar por cargarse el invento y a ver cómo nos las apañamos luego con el que venga a salvarnos a nosotros y a la patria.



4
De: Fendetestas Fecha: 2003-01-19 13:29

Oiga Vendell: ¿Usted no ocupa un cargo en una institución que depende directamente de ese sistema malo maloso que nos dibuja en su relato? ¿Por qué no nos cuenta cual es su propia función en Manipulandia?



5
De: Sananton do Castelo Fecha: 2003-01-19 20:48

El final me inquieta. ¿Los elegidos cavando? ¿Dónde es eso, que quiero verlo?



6
De: Vendell Fecha: 2003-01-20 00:01

Fendefestas, el único cargo que yo ocupo es el de Inquilino Fundador de Blogalia, de cuando en las reuniones de escalera estabamos tres y el constructor.

Aparte de eso, Manipulandia es, obviamente, una grotesca ficción. El resto de este mundo de ficción no está definido (uno no es precisamente Faulkner), pero supongo que funcionaría al margen de la existencia de este parque temático. Los engrasadores de norias, antes de engrasar norias engrasaban molinos de viento. Los taquilleros trabajaban antes en un cine. Los que ponen los cafés, pues igual...



7
De: Vendell Fecha: 2003-01-20 00:03

¡Ay Sanantón!, tiene que perdonarme. Es que como los vi con el casco, el pantalón metido por dentro de las catiuscas y señalando así como si fueran ingenieros me pareció que cavaban.



8
De: Martin Pawley Fecha: 2003-01-20 16:17

Señor Fendetestas, de un modo u otro, todos formamos parte del sistema malo maloso que tan bien describe Vendell, pero eso no nos incapacita en absoluto para comentar y criticar sus defectos (y por cierto, no me pida que le ofrezca modelos de sistema alternativos, que ese cuento ya lo he oído otras veces, sin ir + lejos aquí mismo). Así que me importa + bien poco que Vendell sea percebeiro, violinista de la sinfónica, o el sub-sub del vice-vice, lo relevante es que tiene razón. Vivimos formalmente en democracia, pero la tozuda realidad nos demuestra una y otra vez que el poder no sólo no confía sino que siente pánico ante los ciudadanos.



9
De: Benito Fecha: 2003-01-22 15:43

Martin dice que (y por cierto, no me pida que le ofrezca modelos de sistema alternativos, que ese cuento ya lo he oído otras veces, sin ir + lejos aquí mismo)

No me parece un cuento pedir algo tan elemental, y no me refiero al sistema en general sino a cualquier aspecto que se critique. Criticar sin decir qué y por qué y proponiendo el qué cambiaría y cómo, me parece, además de poco provechoso, absurdo. Se trata del hábito del razonamiento frente al de la pataleta irracional que nada nos aporta.



10
De: Vendell Fecha: 2003-01-22 17:21

Benito, dicen los del máster MBA que me estoy haciendo que en todo grupo de trabajo hay que saber reconocer al creativo genial, al metódico incansable, al cenizo criticón o al jovial cohesionador... Mezclar los roles hace que todos se sientan mal y las cosas no funcionen.

Yo no menospreciaría el poder de la pataleta irracional.



11
De: Martin Pawley Fecha: 2003-01-23 00:31

Y yo que soy? No tengo pinta de creativo genial, no creo ser suficientemente jovial ni cohesionador, y desde luego no tengo un pelo de "metódico incansable"... El cenizo criticón, tal vez?



12
De: Vendell Fecha: 2003-01-23 00:45

Consultada la autoridad competente, resulta que los roles se hacen evidentes por sí solos. Personalmente creo que Blogalia promueve la proliferación de cenizos criticones, joviales y cohesionadores. Por eso rvr nunca le sacará un duro a todo esto ;-)



Nombre
Correo-e
URL
Dirección IP: 54.224.128.175 (4a60e26bc1)
Comentario

Past
<Abril 2017
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
             






The verbascum files


Daurmith en Babel
Jaio, espiando
El Pez
El Paleofrik
Willy Sifones
Amelia Mateo
Pawley
Peke
MH
Césare
microsiervos
Lynx
Pereiro
León
Cristobo

Blogalegos ilustres



Blogalia