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2008-01-06

La otra vida



La perolata del otro día sobre el alma me ha recordado a una de las opiniones contundentes que cierto personaje de Coetzee manifiesta sobre la otra vida.

El cristianismo sólo ofrece la explicación más vaga de la vida del alma tras la muerte del cuerpo. El alma estará eternamente en presencia de Dios, eneña el cristianismo; aparte de eso no sabemos nada. A veces se nos promete que en la otra vida nos reuniremos con nuestros seres queridos, pero esta promesa tiene muy poco respaldo teológico. Por lo demás, sólo hay imágenes de arpas y de coros.

Es mejor que la teoria cristiana de la otra vida sea tan limitada. Llega al cielo el alma de un hombre que ha tenido una serie de esposas y queridas, y cada una de esas esposas y quierdas ha tenido una serie de maridos y amantes, y cada uno de esos maridos y amantes... ¿Qué consituirá la reunión con sus seres quieridos para las almas de esta galaxia? ¿Tendrá el alma de la esposa que pasarse la eternidad no solo con el alma de su amado esposo, sino también con el alma de la detestada querida a la que su marido también amó en el reino temporal? ¿Gozarán quienes amaron a muchas personas de una vida ultraterrena más rica que quienes solo amaron a unas pocas? ¿O bien nuestros seres queridos quedarán reducidos a quienes amábamos en el último día de nuestra estancia en el mundo, y solamente a ellos? En el último caso, quienes pasamos nuestros últimos día atenazados por el dolor, aterrados y solos, sin el lujo de amar o de ser amados, ¿nos enfrentaremos a la soledad eterna?

Sin duda, el teólogo, como teórico de la vida ultraterrena, replicará que la clase de amor que experimentamos en el más allá resulta incognoscible desde esta vida temporal, de la misma manera que es incognoscible la clase de identidad que tendremos y nuestro modo de asociación co otras almas, y que por lo tanto sería mejor que dejáramos de especular. Pero si en la próxima vida ?yo? llevaré una clase de existencia que ahora soy incapaz de comprender, entonces las iglesias cristianas deberían librarse de la doctrina de la recompensa celestial, la promesa de que la buena conducta en la vida presente será recompensada con la dicha celestial en la futura: quienquiera que sea ahora no lo seré entonces.

La cuestión de la persistencia de la identidad es incluso más crucial para la teoría del castigo eterno. O bien el alma en el infierno recuerda una vida anterior - una vida mal empleada - o bien no la recuerda. Si carece de tal recuerdo, entonces la condenación eterna debe parecerle a esa alma la peor, la más arbitraria injusticia en el universo, prueba irrefutable de que el universo es maligno. Solo el recuerdo de quién fui y de cómo pasé mi tiempo en la tierra permitirá esos sentimientos de remordimiento infinito de los que se dice que son la quintaesencia de la condenación.

Resulta sorprendente que la idea de una vida personal ultraterrena persista en versiones intelectualmente respetables del cristianismo. Es tan evidente que llena un vacío ? la incapacidad para pensar un mundo del que el pensador está ausente ? que la religión debería limitarse a considerar esa incpacidad como parte de la condición humana y dejarlo así.

La persistencia del alma en una forma irreconocible, deconocida para sí misma, sin memoria, sin identidad, es otra cuestión completamente distinta.



posted by vendell 19:41

2 Comments


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Comentarios

1
De: sapin3 Fecha: 2008-01-07 13:01

Por que no sólo de Teología de la Liberación vive el hombre, aquí un delicioso libro de la mano de Leonardo Boff: una visión moderna sobre el otro lado.
http://www.leonardoboff.com/site-esp/publica/pub73-71.htm



2
De: Nonato Albuquerque Fecha: 2008-01-09 03:25

Jesus sempre falou da vida depois da morte como continuidade dessa que vivemos. Se a Igreja Católica alterou o significado da ressurreição, a doutrina codificada por Allan Kardec dá sustentação à crença de Jesus. Continuamos depois da morte, como somos. Perdemos o corpo - o lado material - e passamos a ter corpos espirituais (energia menos densa), invisíveis aos olhos humanos mas que podem ser confirmados pela sensibilidade da mente. Leia "Le Livre des Spirites", obra fantástica do século 19, que só é desconhecida por conta do preconceito que temos de abrir nossa mente a novos conhecimentos.
Gosto do seu blog. Parabéns.



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