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2008-06-12

La llamada de la jaula

Del estante de los escritores a medio olvidar, o mejor aún, de las obras que no debería dejar de leer a pesar de que representan más que nada el rastro tenue de un mundo que ya no existe, hoy aflora El descontento de Italo Svevo. Construido a base de trocitos de diario, pequeñas fábulas, anotaciones de la vida familiar y otras fragmentos que posiblemente no fueron escritos para volver a ser leídos, este libro me recuerda, cada vez que lo abro, lo fácil que resulta perderse en la trama de preguntas sobre las que vamos construyendo lo que sea que construimos al cabo del día.

La puertita de la jaula se había quedado abierta. Con leve impulso, el pajarillo saltó hasta la entrada y desde allí contempló el vasto mundo, primero con un ojo y después con el otro. Sintió que su cuerpo pequeño se estremecía deseoso de los vastos espacios para los que sus alas estaban hechas. Pero luego pensó: “Si salgo, podrían cerrar la jaula y yo me quedaría fuera, prisionero”, y volvió a entrar. Al poco el animalillo vio con satisfacción cómo cerraban de nuevo la puertita que sellaba su libertad.




posted by vendell 00:08

2 Comments


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Comentarios

1
De: Mona Lisa Fecha: 2008-06-14 08:12

ES que la seguridad tiene un atractivo innegable.



2
De: joía Fecha: 2008-06-16 00:45

Lamentablemente sí. El miedo a la libertad está definido hace tiempo.

Por cierto... ya lo tengo pedido, una gran hallazgo, mil gracias.



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