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2003-04-10

Shooting under fire


Hace unos meses aterrizaron en mi pueblo algunos de los grandes nombres del fotoperiodismo. Venían a dejar constancia de la pequeña tragedia ecológica y social que se desarrollaba en esta alejada parte del mundo, de modo que ni siquiera pareció sorprenderles el delirante comportamiento de nuestros gobernantes, negando la magnitud del desastre y acusando a los afectados de querer sacar partido. No es que fuesen todos unos cínicos, sino que después de haber fotografiado la cara más siniestra de nuestra especie tenían muy alto el umbral de su espanto.

Curiosamente cuando Roger Fenton recibió en 1885 el primer encargo para fotografiar una guerra, la de Crimea, su objetivo no era tanto retratar la realidad de lo que allí ocurría como crear el imaginario que el gobierno británico necesitaba para conjurar las amargas crónicas enviadas por los reporteros allí destacados. Sin embargo, hoy las cosas son bien distintas, y si no fuera por la presencia de periodistas, y especialmente de fotógrafos, las guerras miserables y absurdas como la que acabamos de vivir se presentarían ante el público como un heróico divertimento en el que la culpa siempre es de las víctimas.

Nadie debería considerar la fotografía de guerra como un género artístico. Y sin embargo, hay más verdad en esas instantáneas que en todos los museos del mundo juntos. Porque quizá la violencia sea el estado fundamental de nuestra especie, lo que queda del nosotros una vez despojados de la cultura y la compasión.

Shooting under fire es una recopilación de entrevistas con diez de los más reconocidos fotógrafos de guerra de la actualidad, entre los que figuran James Nachtwey, Susan Meiselas, Don McCullin o Patrick Chauvel. Precisamente este último reconoce que cuanto más experimentas la guerra más profesional te vuelves. Y la gente a la que fotografías necesita que seas profesional. No les preocupan tus emociones porque ya tienen las suyas propias. Sólo eres el mensajero. Tienes que ser capaz de dejar tus emociones a un lado y eso no es fácil; lleva su tiempo.

No sean pusilánimes y sigan los links que les he dejado por ahí. Háganlo al menos para honrar la memoria de los periodistas que perdieron la vida mientras hacían lo posible para que el mundo no olvidase la auténtica naturaleza de estas orgías de muerte y destrucción ni a los canallas que las provocan.


posted by vendell 08:20

2 Comments


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Comentarios

1
De: Martin Pawley Fecha: 2003-04-10 08:59

Sean honrados los que nos contaron la indecencia de esta guerra, de cualquier guerra. No los olvidaremos.

Tampoco olvidaremos a los canallas que provocan las guerras, y a los canallas que se benefician de ellas. No los olvidaremos, pero por razones bien distintas.



2
De: eva-lamaga Fecha: 2003-04-10 09:09

sigo la senda de baldosas amarillas, aunque algunas se tambalean, como todo el mundo se ha tambaleado hoy.



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