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2002-04-29

La de arena


En general los periódicos han optado por abrazar con mafioso entusiasmo los principios de la extorsión, la manipulación y el descaro como fórmulas informativas capaces de aumentar la rentabilidad de su negocio. Todo este tejemaneje se hace más detestable cuando al mismo tiempo ofrecen a sus lectores el insufrible y gastado discurso de la libertad de expresión y la honestidad intrínseca de la profesión periodística. Otro día hablaremos de la la desproporción informativa que se dedica en la prensa a la información política, limitada la mayor parte de las veces a las miserias, bobadas y desplantes toreros que protagonizan diputados, presidentes, concejales y demás fauna del zoo democrático.

Este tipo de planteamientos son inmediatamente tachados de fascistas, aunque en realidad sería más exacto decir que también son compartidos por diversos tipos de fascistas políticos, sociales y religiosos. Así que para no verme liado con la chusma del brazo en alto les diré que a veces los periódicos justifican su existencia con noticias y comentarios que nos ayudan a comprender un poco mejor la sociedad en que vivimos. Por ejemplo, El Mundo traía el otro día esta interesantísima constatación del modus operandi de algunos laboratorios farmacéuticos que promueven la alarma entre la sociedad respecto a una enfermedad, invierten en investigación, crean fundaciones, dotan premios periodísticos y luego, claro, sacan al mercado el correspondiente medicamento. Hartos estarán de enfrentarse a alarmistas artículos sobre la enfermedad del milenio: la fibrosis quística, la osteoporosis, el Alzheimer... todas ellas tratadas como la última peste que asola a la humanidad.

Aparte del agudo tratamiento que se da a este tema, el periodista de El Mundo se gana el reconocimiento de sus lectores citando explícitamente las fuentes originales de su información, que incluyen la simpar British Medical Journal, de donde procede, por ejemplo, la tabla que ilustra estas líneas. Los contenidos están en la red, para quien guste de fozar en los entresijos de la profesión más vieja del mundo. La medicina, por supuesto.

Por cierto, que otro día les contaré las desventuras de un conocido que se dedica al menudeo de productos fitosanitarios y que cuenta entre sus clientes a numerosos profesionales de la homeopatía, la brujería y otras pseudoprofesiones de fraudulento calado.
posted by vendell 15:35

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Comentarios

1
De: lgs Fecha: 2002-04-29 16:50

Se agradecen estas reflexiones.

La salud y la enfermedad tienen un componente emocional tan intenso que a muchísimos se les nubla el sentido crítico.

Esto sí que daría para un weblog, organizado tal vez por estudiantes de medicina, que cuando surja un acúmulo de noticias sobre una presunta enfermedad, revisen bien - e interpreten con la ayuda de sus profesores - el MedLine. (google "medline free")

Mira, ésto si que sería un periodismo posible ... hmmm. No sé - que alguien le haga un PMI a esta idea. :)



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