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Me gusta ver cómo tocan los músicos, es fascinante, pero a la vez no me gusta porque me parece que fijarse en ello tiene un no sé qué de obsceno: se invade la intimidad entre el intérprete y su instrumento.
Recuerdo la única vez que vi tocar en directo una viola da gamba. A ratos el músico la tocaba con el arco como un violonchelo, y a ratos la tomaba en brazos, en su reazo, y hacía vibrar las cuerdas con las manos como si fuese una guitarra. La viola era blanca con pequeños detalles de color, preciosa.
Que cinco instrumento suenen a veces como una pequeña orquesta es una señal del mérito del compositor y de los intérpretes. Por ejemplo, con el piano, yo sabía que había obras compuestas para cuatro manos, seis manos, dos pianos, tres pianos... pero hasta hace poco ignoraba que las hubiera para ¡una sola mano! Asistí a un concierto del pianista Joaquín Achúcarro donde tocó como bis el Nocturno para la mano izquierda de Scriabin. Una maravilla. Me quedé boquiabierta, cerraba los ojos y parecía que tocase con las dos manos...
La versión que enlazo tamoco es muy buena, no me gusta mucho pero se ve todo el rato como toca. Eso sí es tener mano izquierda ;)
PD: ineresante el recorrido pictórico. La obra de Schubert en sí, ya ni lo digo.
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